jueves, 19 de marzo de 2026

El cine visto a través del conductismo

Dentro del conductismo podemos hablar del condicionamiento clásico y del condicionamiento operante. En este escrito, nos centraremos en el condicionamiento operante, también conocido como condicionamiento instrumental. Se trata de una forma de aprendizaje estudiada por el psicólogo Skinner, que se basa en la idea de que la conducta de una persona está influida por las consecuencias que la siguen. Como nos dice Pérez (2021), una respuesta se verá fortalecida si es seguida de un refuerzo, lo cual aumenta la probabilidad de que vuelva a ocurrir. Sin embargo, aquellas que son castigadas tienden a disminuir o desaparecer.

En este tipo de aprendizaje, distinguimos entre refuerzo positivo (cuando se añade algo agradable para aumentar una conducta), refuerzo negativo (cuando se elimina algo desagradable para fortalecerla), así como castigo positivo (se añade algo desagradable para disminuir la conducta) y castigo negativo (se retira algo agradable para reducir la conducta).

La película Matilda (DeVito, 1996) presenta numerosos ejemplos de condicionamiento operante, especialmente en el contexto escolar. A lo largo de la historia, se observa cómo distintos personajes utilizan tanto el refuerzo como el castigo para modificar la conducta de los niños.

De este modo, la película permite analizar cómo diferentes estrategias conductuales producen efectos distintos en el comportamiento, mostrando de forma clara los principios del condicionamiento instrumental en un entorno educativo.

Para analizar las escenas concretas donde podemos observar estas estrategias, comenzaremos por el minuto 19. Aquí nos encontramos con un momento familiar,en el que los padres y el hermano de Matilda, la protagonista, están viendo un programa absurdo en la televisión durante la cena, mientras que Matilda se encuentra sentada en una butaca leyendo Moby Dick. El padre quiere que ella vea la televisión al igual que hacen ellos, por lo que decide retirarle el libro de las manos, arrancarle algunas páginas mientras le grita y obligarla a mirar hacia la TV. En esta escena se observa principalmente un castigo positivo, ya que el padre introduce una experiencia desagradable (gritos y romper el libro) para reducir la conducta de lectura de Matilda. Además, también puede interpretarse como castigo negativo, al retirarle un estímulo que le resulta placentero (libro) para reducir la conducta ya mencionada.

En general, los padres de Matilda la ignoran, la ridiculizan y la castigan por mostrar interés por aprender. A través de insultos y desprecio emplean el castigo positivo para reducir estas conductas, y también podríamos interpretar como castigo negativo la retirada de afecto que se observa durante toda la película para que deje de estudiar y leer.

Otra escena relevante es la que comienza a partir del minuto 37, momento en el que la directora Trunchbull obliga a Bruce, un compañero de Matilda, a comerse una tarta de chocolate enorme como castigo por haber robado un trozo de esta. Aquí vemos que la directora trata de reducir una conducta (robar), por lo que aplica un castigo positivo, en este caso, comer una cantidad ingente de tarta (experiencia desagradable). En esta escena es interesante apreciar el aprendizaje vicario que está teniendo lugar. Al estar presentes todos los niños y niñas de la escuela observan el castigo y la humillación que este supone. De este modo, los demás aprenderán que no deben robar porque les puede suceder lo mismo que a Bruce.

Por otro lado, en el minuto 45, este mismo personaje, la directora Trunchbull, lleva a Matilda al asfixiadero como castigo por “tomarle el pelo”. Aquí la directora trata deeliminar una conducta, “tomarle el pelo”, y para ello emplea otro castigo positivo, meter a la niña en un armario con objetos punzantes (experiencia desagradable).

En diferentes escenas en las que aparece este personaje, podemos apreciar que su dinámica educativa es emplear el castigo positivo, pues en todas sus apariciones (patio, aulas...) grita, amenaza y humilla constantemente para controlar la conducta de los niños, generando obediencia basada en el miedo.

En contraposición, la señorita Honey es partidaria del refuerzo positivo. En el minuto 27 de la película aparece en escena esta maestra en el aula, donde apreciamos que utiliza los elogios y la atención para motivar a sus alumnos, animándolos a aprender y a participar. Concretamente, cuando les pregunta por la tabla del 2 y los alumnos responden correctamente, ella les dice “¡Estupendo! ¡Se nota que habéis estudiado!”. En este caso, el objetivo de la profesora es aumentar la conducta de estudiar y aprender a través de algo agradable; un elogio (refuerzo positivo).

En conclusión, la película Matilda (DeVito, 1996) nos permite observar de forma clara cómo diferentes estrategias de modificación de conducta influyen en el comportamiento del alumnado. La directora emplea principalmente el castigo positivo, aplicando consecuencias aversivas como humillaciones, amenazas o castigos físicos con el objetivo de suprimir conductas no deseadas. Este método genera una obediencia inmediata pero basada en el miedo y en la evitación del castigo.

Sin embargo, este sistema demuestra no ser eficaz a largo plazo. En la escena final, la directora Trunchbull pierde el control y los niños se rebelan, dejando de obedecer. Aquí vemos que el control basado en el miedo desaparece, por lo que el sistema de castigo deja de funcionar. Esto evidencia que este tipo de aprendizaje no había sido interiorizado, sino que dependía únicamente de la presencia del castigo.En contraste, la señorita Honey emplea, como hemos visto, el refuerzo positivo, ofreciendo apoyo, reconocimiento y afecto a sus alumnos. Este enfoque favorece la motivación, el interés por aprender y el desarrollo personal de los niños. A diferencia del castigo, el refuerzo positivo promueve conductas que se mantienen en el tiempo, ya que los alumnos actúan por satisfacción y motivación interna.

De este modo, la película pone de manifiesto que, aunque el castigo puede producir efectos inmediatos, el refuerzo positivo resulta mucho más eficaz y beneficioso en el ámbito educativo. No solo refleja los principios del condicionamiento operante, sino que también invita a reflexionar sobre la importancia de educar desde el respeto, la motivación y el refuerzo de las conductas positivas.

En la vida cotidiana también podemos encontrarnos con situaciones en las que se puede apreciar el conductismo. Un ejemplo de ello es cuando hacemos ejercicio y después de ello no sentimos bien, a gusto y realizados. Este sentimiento agradable sirve como refuerzo positivo para repetir la conducta de hacer deporte. Otro ejemplo, es llegar tarde a trabajar y que nos obliguen a salir más tarde para completar la jornada laboral. Aquí, con el fin de reducir la conducta de llegar tarde al trabajo, se impone una situación desagradable, quedarse más tiempo y salir más tarde de lo que se debería, tratándose en este caso de un castigo positivo.


BIBLIOGRAFÍA

DeVito, D. (Director). (1996). Matilda [Película]. TriStar Pictures.

Pérez, M. (2021). ¿Qué nos importa Skinner, treinta años después? Papeles del Psicólogo,                42(1), 10-20. https://dx.doi.org/10.23923/pap.psicol2020.2940

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